KIWI

El kiwi (Actinidia deliciosa) ha conquistado el planeta gracias a una combinación única de belleza, sabor y valor nutricional. Ha llegado desde las antípodas para quedarse como algo más que un testimonio exótico en postres o ensaladas.

Ha alcanzado la categoría de fruta básica por su variedad y cantidad de vitaminas, minerales y fitoquímicos que promueven la salud.

El kiwi tiene su origen en los bosques de ribera del río Changjiang, al noreste de China. Allí se consumían variedades silvestres hace siglos, pero se cultivaban solo a pequeña escala porque no se consideraban productivas ni fáciles de recoger.

Uno de sus nombres era "melocotón de los monos", porque la planta enredadera ascendía hasta las copas de los árboles.

Quienes domesticaron y mejoraron la fruta fueron los neozelandeses. Una misionera británica llevó la semilla a la isla en 1904. Jardineros y agricultores fueron seleccionando las plantas y en la década de 1950 comenzaron a exportar su descubrimiento, al que aún llamaban "uva espina china".

El nombre actual, por el que se conoce a la fruta en todo el planeta, fue idea de un distribuidor de alimentos en los Estados Unidos. Jack Turner vio que aquel fruto peludo y tosco por fuera pero de interior bello podía ser un negocio y le buscó una denominación más atractiva.

Eligió "kiwi", término maorí para un pájaro pequeño, que no vuela, de pico curvo, cuerpo redondeado y traje de plumas finísimas, que guarda algún parecido con la fruta y al piar dice su nombre. El pájaro era el símbolo de Nueva Zelanda y su nombre designa hoy a la fruta y a los propios neozelandeses.

Propiedades del kiwi
Poco calórico (50 calorías por 100 g), el kiwi ofrece una cantidad y variedad sorprendente de nutrientes. Una pieza de unos 70 g aporta más vitamina C de la que se necesita al día (69 mg de 60).

Contiene cantidades notables de fibra soluble (0,59 g), que regula los niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar en la sangre, e insoluble (1,53 g), que previene el estreñimiento.

Es además rico en ácido fólico, importante para prevenir la espina bífida durante el embarazo, así como para la formación de glóbulos rojos.

100 g cubren asimismo el 10% de las necesidades diarias de vitamina E, que refuerza el poder antioxidante de la vitamina C.

También aporta un 10% de magnesio, esencial para los huesos, y es una de las pocas frutas que encierra en sus semillas omega 3, las grasas más sanas para el corazón y el cerebro.

Beneficos del kiwi para la salud
La especial composición nutricional del kiwi explica sus múltiples efectos positivos sobre el organismo.

ES UN POTENTE ANTIOXIDANTE

Es muy rico en sustancias antioxidantes como clorofilas, carotenos y otros compuestos de esta familia, como las xantofilas o la luteína; después del maíz, es la mejor fuente vegetal.

Estas sustancias y otras muchas, llamadas compuestos fenólicos, se potencian entre sí y hacen que esta fruta sea una garantía de salud ante enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular como el cáncer, los trastornos cardiovasculares, la obesidad, la diabetes o algunas dolencias de la vista, como las cataratas y la degeneración macular.

EN LA PREVENCIÓN DEL CÁNCER
Un estudio realizado por el Dr. Andrew Collins del Rowett Research Institute de Aberdeen (Escocia) ha comprobado que, en el caso del cáncer, protege de doble forma: por un lado limita los daños oxidativos que se pueden producir en el ADN celular y, por otro, estimula la reparación de los daños ya producidos, lo cual es perceptible incluso con el consumo de una sola pieza al día.

PREVIENE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES

Un estudio de la Universidad de Oslo (Noruega) revela que tomar de 2 a 3 kiwis diarios de forma regular fluidifica la sangre, reduce la agregación plaquetaria y mejora los niveles de colesterol. Estos efectos se hicieron patentes incluso tomando una única pieza al día.